sábado, octubre 30, 2010

Eugenia

Eugenia juega con el gato. Se inclina en la silla, inclina el cuerpo lleno y joven y con la mano arruga el hocico, las orejas.
El gato es de un tono que no sé definir. Entre amarillo casi blanco y amarillo casi marrón. También es gris, talvez bastante azul. Azul rojizo. Casi anaranjado, o perlado. Gato raro, pero si uno se pone a pensar, todos los gatos son raros.
Quizás por eso Eugenia juega con el gato.

Ella no es rara, al contrario, es común, tan común en su gusto por lo raro. "Nada que no sea raro yo lo toco", diría. Y ahí anda, jugando todo el tiempo.